La Súplica ArdienteObras | Poco después de su ordenación, san Luis María de Montfort soñaba con "una pequeña compañía de sacerdotes" dedicados a la predicación de misiones a los pobres, bajo el estandarte de la Santísima Virgen. Pasaron los años y, entonces, redobla sus esfuerzos para asegurar candidatos que se entreguen a esta tarea. La plegaria que compuso, posiblemente al final de sus años y que lleva el nombre de "Súplica Ardiente", es un grito del corazón dirigido a Dios para que realice su sueño. La oración describe la clase de "apóstoles" que busca y que en su visión sobre el futuro, serán particularmente necesarios en la época que, en el Tratado de la Verdadera Devoción (Nos. 35,45-58), llama "los últimos tiempos". La Súplica Ardiente, la Regla de los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María, y la Carta a los Asociados de la Compañía de María constituyen una especie de tríptico, en los que se inspiran hoy la Regla y Constituciones de la Compañía de María. |
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Carta Circular a los habitantes de MontbernageObras | Después del relevo de sus funciones como capellán del Hospital General de Poitiers, san Luis María se dedica a predicar misiones en la ciudad y en los suburbios. Al comienzo predicaba sobre todo en los barrios populares como Montbernage. Su predicación tuvo éxito inmediato, pero también suscitó una fuerte oposición, particularmente del Vicario General. Para preservar la paz, el obispo del lugar juzgó conveniente sacrificar a Luis María quien tuvo que abandonar la ciudad a principios de la Cuaresma de 1706. Antes de dejar la ciudad y salir como peregrino hacia Roma para consultar al Papa, escribió una carta circular a los feligreses de los barrios en donde había predicado. Esta carta se llama: Carta Circular a los habitantes de Montbernage. En ella, anima a los habitantes a mantenerse fieles a todas las promesas que han hecho durante las misiones. Les pide, además, orar por él en un momento que encuentra particularmente difícil. Para información complementaria sobre su vida, ver: vida de san Luis María de Montfort. |
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El Contrato de Alianza con DiosObras |
En todas sus misiones, san Luis María tenía como fin "reavivar el espíritu del cristianismo por medio de la renovación de las promesas del bautismo", según asevera su primer biógrafo Joseph Grandet. Grandet agrega: "Y para ayudar en la empresa, hizo imprimir una fórmula y, a los que sabían leer, les hacía firmar" en el transcurso de una ceremonia especial que caracterizaba el tiempo fuerte de la misión. En el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen san Luis María describe la consagración que propone como una "Perfecta renovación de los votos del santo bautismo". Se conservan hasta nuestros días, cuatro ejemplares del Contrato de Alianza con Dios. Dos de ellos están reproducidos, con ligeras modificaciones, en las Obras completas de san Luis María de Montfort. |
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Disposiciones para la buena muerteObras |
En la víspera de la muerte de san Luis María se encontró entre sus escritos personales un ejemplar de las Disposiciones para la buena muerte. El Padre Mulot utilizó algunas páginas de este librito para transcribir el Testamento del moribundo a medida que se lo dictaba. Esto explica cómo se conservó el único ejemplar que existía. Se compone de cinco partes. Con seguridad, las tres últimas partes no son de san Luis María sino más bien del Padre J. Nouet, S.J. La segunda, intitulada "Inmensidad del Paraíso", parece haber sido copiada. Pero la primera parte, sobre las disposiciones remotas, próximas y últimas para la buena muerte, se asemeja a los borradores de sermones que se encontraron en el Libro de Sermones, y probablemente son de él. En las disposiciones últimas hay exhortaciones a la verdadera devoción a la Santísima Virgen y a la renovación de las promesas bautismales, temas que le son muy queridos. |
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Oraciones de la Mañana y de la TardeObras |
En las Reglas primitivas de las Hijas de la Sabiduría y de la Compañía de María, san Luis María habla de las oraciones que debían recitar los miembros de estas dos Congregaciones, pero no da otras precisiones. Se sabe que compuso una versión autógrafa de las Oraciones de la Mañana y de la Tarde, y que fue editada en 1859. La parte principal de la Oración de la Mañana es la Coronilla a la Santísima Virgen, cuyas versiones eran bien conocidas en el siglo XVII. La fórmula de la Oración de la Tarde era también recitada comunitariamente en esa época, pero la versión de san Luis María contiene ciertas oraciones, en particular "Oh Jesús que vives en María" y otras oraciones sobre los temas del descanso y el sueño, que, con toda seguridad se inspiraron en la Escuela francesa de Espiritualidad. |
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Regla de los sacerdotes misioneros de la Compañía de MaríaObras |
La Regla primitiva de la Compañía de María probablemente fue escrita hacia 1710, muy posible antes de que otros sacerdotes se le hubiesen unido a su apostolado. Esta Regla es un ejemplo bastante típico del género de regla común a las Congregaciones religiosas de la época, a excepción de ciertos detalles interesantes. Por ejemplo, san Luis María menciona sólo dos votos, los de pobreza y obediencia, en lugar de la trilogía común de pobreza, castidad y obediencia. Se puede suponer que él esperaba que los clérigos que ingresarían eran ya sacerdotes y, por lo mismo, sujetos a la obligación del voto de castidad. Pero también es probable que consideraba los votos de pobreza y obediencia como fundamento esencial de la libertad y disponibilidad de que habla en la Súplica Ardiente. Por la misma razón, insiste que los miembros de la Compañía de María no deben tener ningún ingreso de beneficios, ni "instalarse" en las parroquias, y no poseer más de dos casas en Francia, etc. Tenían como misión desplazarse para llevar la Buena Noticia a los pobres. La Regla está dedicada en gran parte a las Prácticas de sus Misiones, al Reglamento de su tiempo en las mismas y a las Reglas del Catecismo. Esta Regla, la Súplica Ardiente y la Carta a los Asociados de la Compañía de María constituyen el tríptico aprobado por la Santa Sede como parte de la Regla y Constituciones oficiales de la Compañía de María hoy, en el sentido que la Regla actual se deriva de esos tres documentos. |
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A los Asociados de la Compañía de MaríaObras |
San Luis María comienza con estas palabras: "No temas, pequeño rebaño, porque el Padre se ha complacido en daros el reino" (Lc 12,32). Aplica estas palabras a la Compañía de María. En esta breve carta exhorta a los miembros de la Compañía a permanecer fieles al espíritu de pobreza evangélica y a confiar en la divina Providencia. Es probable que cuando esta carta fue escrita, ningún sacerdote era aún miembro de la Compañía. San Luis María alcanza a prever que el número de miembros de la Compañía será siempre relativamente débil, puesto que los anima a no desalentarse a causa de su pequeño número. Les incita fuertemente a esperar y a regocijarse, persuadidos que la divina Providencia les cuidará. El manuscrito está incompleto; termina en mitad de una frase, pero fue completado en 1837 probablemente por el Padre Gabriel Deshayes. Esta Carta, la Súplica Ardiente, y la Regla de los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María constituyen un tríptico aprobado por la Santa Sede como formando parte de la Regla y Constituciones oficiales de la Compañía de María hoy, en el sentido que la Regla actual se deriva de estos tres documentos. |
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Regla Primitiva de la SabiduríaObras |
La Regla primitiva de las Hijas de la Sabiduría fue escrita casi con certeza en 1715, cuando la beata María Luisa Trichet y la Hna. Caterina Brunet se trasladaron a La Rochelle para formar el núcleo de la nueva Congregación. Es evidente que la Regla fue inspirada por M. Tronson, antiguo Superior del Seminario de San Sulpicio, pero parece que san Luis María fue también influenciado por san Francisco de Sales y por san Vicente de Paúl. Casi cada división de la Regla es seguida de ‘Consejos’ que el santo dirige especialmente a las Hijas de la Sabiduría. Como en la Regla de los Sacerdotes Misioneros de la Compañía de María, ciertos apartes describen hasta en los detalles prácticos las obras que, en la previsión de san Luis María, las Hijas de la Sabiduría emprenderían. Hay, por ejemplo, toda una sección dedicada a las Reglas de las escuelas de caridad de las Hijas de la Sabiduría; estas reglas se aplicaban a las escuelas gratuitas de niños y niñas que había abierto en La Rochelle, en colaboración con el obispo del lugar. |
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Máximas y lecciones de la divina SabiduríaObras |
San Luis María escribió en la "Cruz de la Sabiduría" de Poitiers un programa preciso de vida espiritual. A intención de las Hijas de la Sabiduría, detalla este programa y escribe un librito de máximas y lecciones; el mensaje contenido en éste es el mismo que el del capítulo 12 del Amor de la Sabiduría Eterna intitulado "Los principales oráculos de la Sabiduría encarnada que es preciso creer y practicar para ser salvos". Con toda seguridad, estas máximas están destinadas a las Hijas de la Sabiduría, quienes deben conformarse a ellas si quieren sinceramente adquirir el espíritu de la verdadera sabiduría. |
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Reglas de diversas asociacionesObras |
Para prolongar los frutos de sus misiones en las personas que habían asistido fielmente, san Luis María estableció diversas "asociaciones". Algunas de ellas, como la "Cofradía del Rosario" ya existían y tenían sus reglas propias; otras asociaciones parecen haber sido creadas o adaptadas por el santo. Para ellas escribió reglas. Una de ellas era la Sociedad de las 44 Vírgenes; otra la de los Penitentes Blancos. La Sociedad de las Vírgenes fue fundada para proteger a las jóvenes contra el influjo corruptor del mundo y las tentaciones que resultan de frecuentar bailes, etc. El número de miembros jamás debía superar a 44. Se comprometían con voto temporal de castidad que permanecía válido mientras fueran miembros de la Asociación. Los Penitentes Blancos eran una Asociación calcada de una de origen italiano. Su fin era impedir a los hombres entregarse a la embriaguez, la inmoralidad, los juramentos y la calumnia. Además de reglas generales de los Penitentes Blancos, san Luis María compuso un conjunto de reglas para La Santa Peregrinación a Nuestra Señora de Saumur, con el fin de obtener de Dios buenos misioneros; fue una peregrinación que hicieron los Penitentes Blancos al comienzo de 1716; se iniciaba en Saint-Pompain y terminaba en el santuario de Nuestra Señora des Ardilliers. Se pueden encontrar los tres Reglamentos en las Obras Completas de san Luis María Grignion de Montfort. |
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La "Cruz de la Sabiduría" de PoitiersObras |
Cuando era capellán del Hospital General de Poitiers de 1701 a 1703, san Luis María formó un grupo de señoritas que reunía regularmente en un local que llamó "La Sabiduría". Pronto se juntaron a este grupo María Luisa Trichet y Caterina Brunet que llegarían a ser las primeras Hijas de la Sabiduría. San Luis María elaboró para ellas un programa de vida espiritual centrado en Jesucristo, la Sabiduría Encarnada: "Es preciso renunciar a sí mismo y llevar la cruz en seguimiento de Cristo, bajo la guía de María". Escribió sencillamente este programa en una Cruz que se encuentra hoy en la Casa madre de las Hijas de la Sabiduría en San Lorenzo, Francia. |
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CartasObras |
A lo largo de su vida, san Luis María escribió cierto número de cartas personales. Pero solamente 34 de ellas - o fragmentos- han sido conservadas. Están dirigidas a 14 personas, principalmente a M. Leschassier, su confesor y director espiritual, a su hermana Guyonne-Jeanne y a la Hna. María Luisa de Jesús (María Luisa Trichet). Sus cartas nos ayudan a comprender a san Luis María como autor y también sus obras. Algunas cartas, particularmente las 5,6,8-11 y 15-16, ilustran sus primeros años de sacerdocio cuando tuvo dificultad para discernir la voluntad de Dios. |
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CánticosObras |
San Luis María se empeñó en hacer participar a todo el mundo en las actividades de las misiones. Los cantos eran una manera de realizar este objetivo. Escribió numerosos cantos que hacía cantar con los aires populares de la época. Se conservan 164 cánticos suyos. Como en todas las cosas, la finalidad era instruir y animar al pueblo sencillo. En consecuencia, sus cánticos no tienen gran valor literario, pero proporcionan elementos que no se encuentran en las otras obras, sobre el carácter total de la espiritualidad que vivía y enseñaba. Algunos son muy largos como los que se cantaban durante las procesiones y otras actividades que hacían parte de la misión y aseguraban su eficacia. Todos los cánticos se encuentran en las Obras Completas en francés de san Luis María de Montfort. |
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El TestamentoObras |
La víspera de su muerte en San Lorenzo, san Luis María dictó su testamento al Padre Mulot, a quien nombró sucesor, como Superior General de la Compañía de María. Le quedaban muy pocas cosas: algunos libros, banderas y otros objetos que empleaba en sus misiones y un poco de dinero. Dejó también instrucciones concernientes a los bienes que le habían ofrecido para la Compañía de María. Su Testamento hace también la reseña de algunos Hermanos que le habían acompañado en las misiones. |
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El Libro de SermonesObras |
Se trata de un cuaderno manuscrito en el que san Luis María escribía de vez en cuando notas de los sermones para las misiones. Es probable que haya comenzado este cuaderno cuando era seminarista. En las Obras completas de san Luis María Grignion de Montfort se encuentran algunos extractos. |
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Cuaderno de NotasObras |
Cuando era seminarista y, puede ser que después ocasionalmente, san Luis María tomaba notas de lo que leía o, al menos, de ciertas lecturas. El cuaderno de notas no refleja ciertamente todas sus lecturas, en particular las que hacía cuando era bibliotecario en San Sulpicio. Se encuentran notas sobre la Santísima Virgen y la devoción mariana. Notas que permiten descubrir sus fuentes a las que recurrió cuando escribió sus grandes obras marianas: el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y el Secreto de María. |
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Para completar su información: Esta página en Internet la proveen los Misioneros Monfortianos |